Pedal Libre

10 miedos a enfrentar ante un viaje largo en bici

Antes de emprender mi primer viaje pedaleando tuve que lidiar con muchos miedos e inseguridades que aumentaban a medida que se acercaba el día cero. Y claro, ¿cómo no tener miedo al momento de dar un salto a lo desconocido?

Viajar es salir constantemente de la zona de confort, encarar cosas nuevas y abrazar la incertidumbre. Es una escuela muy completa de la vida cuyo requisito de entrada es lograr que la confianza en sí mismo sea superior a los miedos que se tengan.

Cuando tomé la decisión de vivir la aventura, era consciente de que dejaría atrás toda la seguridad y la comodidad a la que estuve acostumbrado toda mi vida, y me atemorizaba la idea de tener que verme tan de frente con la incertidumbre todos los días.

“La confianza puede ser tu mejor aliada”

No obstante, mis sueños eran más grandes que mis miedos. Identifiqué esas inseguridades que me surgieron y así fue más fácil  llenarme de confianza y prepararme mentalmente para lo que se venía.

Entre esos miedos pude observar:

LA SOLEDAD

Ese primer acercamiento a estar solo puede ser un choque muy fuerte, y más si se es una persona muy sociable, pero al entender que es tiempo de calidad consigo mismo, esa perspectiva cambia. Es como llevar el viaje a un nivel más allá, un viaje al interior, donde uno se conoce verdaderamente, transparente y sin máscaras. Es la oportunidad de caerse bien, de aprender a disfrutar el tiempo del yo con yo.

Además, por más solitario que se viaje, en el viaje casi nunca se está solo. A excepción de los caminos y los lugares remotos a los que se puede llegar, siempre va a haber gente alrededor, siempre va a existir esa interacción humana que es tan natural de nosotros como seres sociables.

Si de verdad es mucho el temor de viajar solo, puedes buscar algún compañero de viaje. Si ninguno de tus amigos comparte tus sueños y se aventura contigo, existe una comunidad bastante grande de cicloviajeros que están rodando por el mundo, y si preguntas por grupos de Facebook, de seguro vas a coincidir con algún viajero que te acompañe.

También un remedio para la soledad es llevar buena música, escuchar la radio local, podcasts o audiolibros, que resultan ser siempre una excelente compañía. Un instrumento tampoco te va a defraudar.

LA INCERTIDUMBRE.
¿DÓNDE COMER?¿DÓNDE DORMIR?

La magia del viaje viene alimentada muchas veces con la incertidumbre del camino. Hay que enfrentarse muchas veces con no saber dónde dormir, no saber dónde ni qué comer, si lloverá o no… entre tantas cosas que no controlamos. A veces, sobretodo en viajes cortos, eso se puede solucionar con una buena planeación, pero viajar en bicicleta es una actividad muy dinámica, que por más ordenada que se pueda llevar, siempre está llena de imprevistos y hay que estar preparado para ello.

Si el viaje es más largo se puede tener una planeación por días, según varios factores como el clima, los ánimos, el terreno, la subida, etc… Se planea la distancia a recorrer y si hay pueblos intermedios para comer y abastecerse, para tener una idea de la jornada, idea que es muy susceptible a que cambie de repente. Nunca  se sabe qué ángel pueda cruzarse en el camino, quién te pueda invitar a almorzar o a dormir a cambio de compartirle un poco de tu historia.

También existe una comunidad de apoyo a los cicloviajeros que crece cada vez más alrededor del mundo. Hay muchos cicloviajeros y amantes de la bicicleta que están dispuestos a echarte una mano con un lugar donde dormir, una ducha caliente o hasta un plato de comida. En plataformas como Warmshowers, Couchsurfing o por grupos de Facebook, whatsapp o telegram se puede encontrar gente de todo el mundo dispuesta a tenderte la mano.

Para viajar cómodo lo mejor es ser lo más autosuficiente posible, y para ello es importante tener un buen equipo de acampada. Solo es necesario un pequeño espacio de suelo para dormir en cualquier parte y recuperar energías para continuar al día siguiente.

Aunque no siempre es fácil encontrar un sitio para pasar la noche, se puede preguntar en sitios que suelen ser amigables con los viajeros y suelen brindar apoyo. Cuando no estoy en una ciudad grande suelo acudir a estaciones de servicio, bomberos, escuelas, centros deportivos, municipalidades o iglesias. Son opciones que vale la pena considerar aunque no siempre se pueda.

Actualmente la pandemia ha afectado mucho la dinámica viajera, aunque en algunos lugares se han vuelto más herméticos y se tiende a pensar que puede existir un mal recibimiento por parte de las personas, he evidenciado por sorpresa mucha más hospitalidad y calidez con el viajero.

EL DINERO

Uno de los grandes miedos ante un viaje largo. Mucha gente no da el primer paso por esa incertidumbre económica. Y claro, aunque viajar en bicicleta puede resultar sumamente barato, la plata se va acabando en algún momento y de algo hay qué comer.

Para viajes cortos lo más recomendado es tener un presupuesto fijo y salir con el dinero suficiente, pero si se tiene la voluntad de llegar más lejos cargando el viaje con más incertidumbre, es muy posible tener que enfrentarse al sentimiento de quedarse sin dinero, una situación que te puede empujar más allá de tus límites.

“El dinero está en todas partes, solo es cuestión de saber cómo buscarlo”

Se puede hacer dinero de muchísimas maneras para sostener el viaje, y no hay mejor maestro para ello que el mismo camino. Música, dibujos, postales, malabares, videos, fotografía, venta de comida, prendas, ¡o lo que sea! El límite está en la imaginación. Hoy en día hay muchas más maneras de monetizar en el camino si se da uso del mundo digital; poder manejar una empresa desde el computador, vender productos como afiliado, grabar infoproductos, trading, etc. son opciones muy interesantes para llevar ese nomadismo digital de la manera más cómoda.

Además cada viajero lleva una historia en las alforjas que puede impactar e inspirar a muchas personas que sueñan con vivir en libertad y que están dispuestos a apoyarte solo por servir como ejemplo.

También en la realidad el dinero no lo es todo, el trueque aún funciona muy bien en algunos casos. Cambiar algún servicio o producto es una opción que va verdaderamente bien. Un gran ejemplo que ha venido ganando mucha fuerza es el de los voluntariados, donde intercambias trabajo y tiempo a cambio de hospedaje, comida o algún otro beneficio. Existen plataformas en internet que ofrecen infinidades de opciones en todo el mundo de una manera muy organizada. 

DESAPEGARSE

Dejar todo atrás. Familia, amigos, trabajo, amores, bienes, comodidades, entre incontables cosas a las que uno se aferra y no puede llevar consigo por más que quiera.

Es un paso que cuesta de verdad muchísimo, pero es una oportunidad para acercarse más a la libertad.
Salir a caminar el propio camino cargando con todas tus pertenencias te enseña a ir con lo realmente necesario y dejar atrás tantos amarres que se encargan de frenar el camino. Sólo hay que dar ese primer paso.

Una vez se da ese salto al vacío de soltar todo para un viaje largo, el camino día tras día te va enseñando más del desapego. Se conocen personas, lugares, amores que te ponen a prueba en todo momento. Viajando todos los días se dice adiós.

“Incluso el viaje más largo comienza por un primer paso”

Lao Tse

LA INSEGURIDAD EN LA RUTA

El camino va a estar siempre lleno de obstáculos de todo tipo y hay que ser muy consciente del nivel de vulnerabilidad que se lleva en la bicicleta. Desde conductores imprudentes, perros furiosos, animales salvajes, amigos de lo ajeno, inclemencias del clima o del terreno. Siempre se corre el riesgo, pero se pueden reducir los peligros con la preparación y el equipo adecuado.

Por ejemplo, un buen retrovisor reduce el riesgo en la carretera cuando se comparte con vehículos. Contra los perros que por instinto siempre te van a ladrar y perseguir, lo mejor y que más los ahuyenta es detenerse, y sino un chorro de agua también funciona bastante bien. Para evitar el tema de ladrones o animales salvajes es cuestión de analizar bien por dónde se transita o donde se duerme, y seguir la intuición, cualidad que se desarrolla bastante a lo largo del viaje. A veces es inexplicable pero el corazón siente cuando algún lugar o persona no son de confianza, en esos casos no hay que dudar en escucharlo.

“Un retrovisor puede salvar tu vida incluso más que un casco”

LOS PROBLEMAS MECÁNICOS

Es muy normal ser usuario activo de la bici y no saber nada de mecánica. A mí me pasó, y era consciente de que al vivir en la bicicleta iba a tener que vivir algún tipo de averío mecánico que frenara mi andar. Para reducir probabilidades, lo mejor es tener componentes de buena calidad y mantenerlos limpios y lubricados.

Esto también es un tema de preparación pre-viaje, saber al menos lo mínimo para desvararte, como despinchar una llanta o cortar la cadena, que sean suficientes para llegar al menos hasta el pueblo más cercano. Para ello hay que cargar también las herramientas adecuadas y saber usarlas, obviamente.

Si por alguna razón la avería es muy complicada o no tienes herramienta para reparar la bici, seguramente encontrarás a alguien en el camino que te tienda una mano. ¡Todo hace parte de la aventura!

ENFERMARSE O SUFRIR ALGÚN ACCIDENTE

Son riesgos que se corren siempre que comienza un nuevo día, incluso cuando no se viaja. La diferencia es que viajando uno puede enfrentarse a esos riesgos en escenarios adversos, y esto también requiere una preparación.

En caso de accidentes o enfermedades es recomendable llevar un botiquín básico y si es posible llevar una cobertura de algún seguro de viaje.

La integridad física también está ligada al común miedo de no estar suficientemente en forma para afrontar un viaje de este tipo. No se necesita el mejor estado físico para salir, kilómetro a kilómetro el cuerpo se va adaptando hasta encontrar el ritmo al que te acomodes. Hay que saber escuchar al cuerpo e identificar sus límites para mantenerse siempre a tope.

LA DESAPROBACIÓN

Es muy común que algunas personas no te apoyen con tu sueño de viajar y veas la desaprobación de tu grupo social o familiar, los famosos “Robasueños”, listos para cortarte las alas por miedos propios de aquellos que no se atrevieron a vivir sus sueños. Hay quienes piensan que los que se aventuran a viajar son vagos y están huyendo de la realidad, y no pueden estar más desubicados.

Viajar no es huir, es actuar. Es enfrentarse a la vida, a las dificultades, llevarse a situaciones desafiantes para superarse. Viajar es crecer. Y si viajar por el mundo es tu sueño, que nadie se interponga con ideas retrógradas.
El camino es TUYO y nadie tiene qué decirte cómo andarlo

NO CONOCER EL IDIOMA LOCAL

Llegar a un país extranjero en el que no hables ni una palabra puede ser muy abrumador, pero hoy en día la tecnología es una gran herramienta que puede ser la salvación.

Aprender las palabras básicas de un idioma a falta de traductor siempre puede sacarte de aprietos, cosas mínimas como saludar, dar las gracias, comer, beber o dormir. Escribir o dibujar también es una solución, aunque a veces una sonrisa o un gesto hacen que no sean necesarias las palabras.

Este tipo de retos son los más edificantes en el viaje, es salir completamente de la zona de confort y sacar a relucir todas las habilidades sociales, pues a fin de cuentas y sin distinguir idiomas, razas o culturas, todos somos iguales.

NO LLEGAR A LA META

El gran miedo al sentimiento de frustración. Puede haber muchas razones para que el viaje se vea interrumpido y no se cumpla con el objetivo inicial, y muchas personas no se lanzan por temer dejar todo empezado.

Como dice mi colega y amigo cicloviajero mexicano Jorge “Noala” Guerra: el viaje es la única meta. Lo importante en el viaje es disfrutar del camino y no sólo llegar hasta el punto final. De hecho esa es una de las razones de preferir viajar en bicicleta que por ejemplo en avión, donde se asegura la llegada al punto final pero se pierde todo el disfrute que va en medio.

Solo con salir a viajar, decidirse a aventurarse y a vivir intensamente la vida ya es un logro enorme y tiene todo el mérito del mundo, sin importar la duración ni la modalidad del viaje. No debería ser miedo a No terminar, sino miedo a No comenzar

Ahora teniendo identificados estos miedos es mucho más fácil atacarlos individualmente y amoldar la mente para enfrentarlos y vivirlos. ¡No hay excusas! Es solo cuestión de dar el salto a la aventura.

¿Tienes alguna otra inseguridad o miedo para emprender tu viaje? Cuéntame en los comentarios

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